El cuerpo como lenguaje
El cuerpo no miente. Cada postura, tensión o gesto refleja algo que a veces la mente todavía no ha podido poner en palabras. En terapia Gestalt y bioenergética, el cuerpo se convierte en un aliado, una puerta de entrada a lo que sentimos pero no expresamos.

Cuando atendemos a nuestra respiración, a cómo nos movemos o a dónde sentimos una presión, empezamos a reconocer emociones bloqueadas o necesidades no atendidas. Ese reconocimiento no busca corregir ni analizar, sino permitir que la energía se exprese y recupere su flujo natural.
El cuerpo no se interpreta: se escucha, se siente y se deja hablar.
Escuchar el cuerpo es escucharnos a nosotros mismos.
A veces, lo que no decimos con palabras lo estamos diciendo con todo el cuerpo.
Si quieres explorar este enfoque desde la terapia corporal o Gestalt, puedes solicitar una primera sesión presencial u online.

