Escuchar lo que el cuerpo dice cuando la mente calla
Vivimos gran parte del tiempo pensando, anticipando, recordando. Nos movemos rápido, intentando dar sentido a todo lo que sentimos. Pero el cuerpo no piensa: el cuerpo siente, y lo hace siempre en el presente.
En la terapia bioenergética, el cuerpo es el punto de partida del proceso. A través de la respiración consciente, el movimiento y la expresión, la mente se aquieta y el cuerpo puede “hablar”. En ese silencio mental, las emociones emergen sin ser forzadas, y la energía contenida encuentra salida.

Cuando escuchamos lo que el cuerpo intenta decir, la comprensión no viene del análisis, sino de la experiencia. El pensamiento deja de controlar y empieza a acompañar. Desde ahí, aparece algo esencial: paz, presencia y una sensación genuina de estar vivo.
No se trata de pensar menos, sino de sentir más.
El cuerpo tiene su propio lenguaje. Solo hay que darle espacio.
Si te resuena este enfoque, puedes descubrir más sobre las sesiones de terapia Gestalt y bioenergética.

